Carta d’una metgessa

LA SANIDAD PÚBLICA DE EXCELENCIA: UNA ONG EN CRISIS

 

Durante los últimos años, los médicos que nos hemos dedicado a la sanidad pública, sobretodo aquellos contratados por el ICS, hemos sido médicos “baratos”, ya que, como fieles creyentes en el sistema y en nuestra profesión volcada a los pacientes, hemos invertido horas y horas sin pedir más que el poder construir un proyecto de excelencia para todos. Esas horas incluyen no sólo la atención médica hospitalaria o ambulatoria que todos conocen, sino también formación continua, docencia para los que vienen detrás, competitividad internacional (ya no hace falta irse a Huston para poder recibir las últimas opciones terapéuticas) y contribución para desarrollar mejoras en investigación (de dónde han salido la vacuna contra el cáncer de cuello de cervix, las dianas epigenéticas para las metástasis de cáncer, etc…). Y todo ello se ha intentado aplicar sin hacer mucho ruido, con ilusión, con sonrisas, y con la cabeza bien alta de haber conseguido mucho con pocos recursos. El sueldo mensual de un médico entre 35-45 años del ICS, que asume toda esa actividad ronda la media de 2100 euros, siendo el suelo base de 1100 euros y el resto los últimamente despreciados “complementos”; jornada completa, exclusividad y docencia. Si además tenemos en cuenta que esos médicos, con toda esa actividad dentro y fuera del hospital, no tienen más horas para dedicar a otras actividades, pueden entender que ese salario es con el que viven, no tienen más entradas. Ahora bien, si esos “complementos” se quitan de ese salario, lo que queda mensual son 1100 euros; ¿entienden ustedes que con 1100 euros esos médicos sigan haciendo toda esa actividad? Y ya no es sólo por la reducción del salario, sino también por la falta de respeto que eso conlleva. ¿Apretarse el cinturón? ¿No creen que 2100 euros con todas las horas de dedicación profesionales que se emplean es un sueldo de crisis? Antes yo ni lo pensaba, algunos de mis compañeros mayores me lo decían: “con vuestra medicina moderna y vuestras creencias para con los pacientes lo único que vais a ganar es la falta de respeto”. Entonces lo miraba como pensando que vivía en otra época, pero ahora entiendo que tenía toda la razón. Un esfuerzo, un esfuerzo lo llevamos haciendo siempre, desde que intentamos por vocación entrar a la Universidad, y no sólo un esfuerzo sino también una inversión. Además, somos los primeros “ahorradores” del sistema; desde nuestros primeros años de asistencia ya recibimos la presión para optimizar el gasto de farmacia, bajar la estancia media hospitalaria,…, cada año el servicio debe mejorar “los números”, y siempre haciendo prevalecer el criterio médico ante cualquier presión.. Y a todo ello, desde el pasado mayo, tras los primeros recortes, el colectivo sanitario tanto médicos como enfermeras en ningún momento han bajado la guardia, han trabajado a destajo y cualquier pacientes que haya requerido asistencia en verano habrá sido consciente de ello.  ¿Más esfuerzo? Lo siento, y como yo, muchos de mis compañeros, estamos derrotados, desanimados y decepcionados con el sistema, ¿para qué tanto esfuerzo? ¿para que se crean a un político que les dice que no nos toca el salario? Lo siento, con 1100 euros, la única opción que tenemos es bajar actividad, irnos al mediodía como nos indica la abolición de la jornada completa y sacar un sobresueldo en la privada. La privada siempre la hemos tenido ahí. ¿No se han preguntado nunca porqué el Rey se va a operar de algo serio en un hospital público? Pues sí, los mejores equipos de profesionales están en la sanidad pública y las intervenciones más complejas no serán jamás rentables. Hace 20 años esos equipos estaban en otras clínicas pagando y ese trabajo de años, conseguido a partir del esfuerzo de las plataformas de usuarios y de los profesionales sanitarios, se está dilapidando. Entiendan que la sanidad pública jamás será rentable, que si tienen una patología compleja no podrá ser asumida por la privada y que por este camino lo único que se está avanzando es hacia unos hospitales públicos de beneficencia como ya pasa en países como Estados Unidos, con lo que sólo recibirán la mejor atención aquellos que puedan pagárselo. ¿Eso quieren? Quizá sea la salida, no lo sé, pero de haberlo sabido no hubiera hecho todo ese “esfuerzo” que tanta inversión personal me ha supuesto.  Hace ya meses que gritamos para proteger la sanidad pública, pero parece que alguien no quiere que ustedes nos escuchen; la ausencia de difusión mediática hace sospechar que hemos vuelto a un estado de censura.

Por encima de mis principios y de mis ideas está la manutención de mis hijos y de su vida, así que sintiéndolo mucho acataré el recorte que me aplican y reduciré las horas dedicadas a la pública para completar esos 1100 euros a través de la medicina privada. Ah, por cierto, mi tío siempre decía que todo tenía solución menos la muerte, y a la muerte se puede llegar o evitar de muchas formas. La salud es lo más importante en la vida y a los míos jamás les faltará el recurso que haga falta para ello, ¿y a ustedes?

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